13 de octubre de 2008

Conferencia de jóvenes ITF

Los días 7 y 8 de octubre hemos celebrado en Bruselas la Primera Jornada de Jóvenes de la Federación Internacional del Transporte. Sarah Finke e Ingo Marowsky, ambos de la ITF, impulsan y desarrollan el proyecto de futura organización de los jóvenes dentro de la ITF, ya que una renovación es necesaria. El secretario general de la ITF, David Cockroft estuvo presente durante todo el evento. Aprovechamos que fue la Jornada Mundial por el Trabajo Decente para manifestarnos pero, además, intentamos establecer algunas de las que, en nuestra opinión, deberían ser las líneas generales de trabajo para que las personas jóvenes nos organicemos. Un pequeño gran paso que seguramente dará lugar a la constitución de un Comité de Juventud en el futuro. Esperamos. Aquí os dejamos el video del evento.

26 de septiembre de 2008

Som present, conquerim futur (Somos presente, conquistamos futuro)

Somos presente, conquistamos futuro.

Con este título ha tenido lugar la inauguración de la exposición que, de la mano de Accio Jove, ha tenido lugar en la sede de CCOO de vida Laietana, en Barcelona. Una mirada que pretende demostrar la actitud sindical de las personas jóvenes. Una forma diferente de intentar transmitir que los menores de 30 años se impliquen sindicalmente en el trabajo y en la sociedad. El objetivo final de la exposición es de inducir a la reflexión sobre la importancia de la lucha colectiva. Esta inauguración se encuadra dentro de la Asamblea Nacional de Acció Jove (los jóvenes de CCOO de Cataluña), como parte del proceso del 9º Congreso Confederal de CCOO de Cataluña, en el que el conjunto de personas afiliadas tienen la ocasión de participar. Esta asamblea será el espacio de encuentro y debate de las y los trabajadores jóvenes de CCOO. En Cataluña hay 20782 trabajadoras y trabajadores jóvenes afiliados. Para más información www.ccoo.cat/acciojove







http://www.ccoo.cat/acciojove/20782/

21 de agosto de 2008

El TS declara inconstitucional la doble escala salarial.

Un sindicato había interpuesto recurso contra esta forma de retribución que consideraba discriminatoria porque abonaba la antigüedad en la empresa de manera distinta según la fecha de ingreso en la misma: por trienios para los trabajadores que hubieran ingresado en la plantilla antes del 30 de septiembre de 1994 y por quinquenios a los que se incorporaron con posterioridad a esta fecha.

El Alto Tribunal considera irregular esta forma de retribución, que claramente conculca el principio de igualdad en el trabajo.Algunos tratadistas han expresado con pragmatismo que a veces es preciso que la empresa realice actos como el que se juzga,con el fin de abaratar los gastos para poder continuar su actividad. Pero en realidad, aunque fuera así, nos recuerda aquéllaparábola en la que el propietario de una empresa pagaba los mismos denarios al trabajador que comenzaba su actividad alcomenzar la mañana que al que se presentaba en la obra poco antes de terminar la jornada. Se decía que no era injusto pagara cada uno lo pactado individualmente, pues su poder de decisión le otorgaba la posibilidad de pactar el salario con libertad.Esta historia se situaba hace más de veinte siglos, y tal planteamiento no puede admitirse en el ordenamiento jurídico actual.Los convenios colectivos se insertan en el sistema de fuentes y son vinculantes para las partes, si bien la sentencia delSupremo, acertadamente, ha considerado discriminatorio implantar en uno de estos convenios un salario distinto por igualtrabajo. Además, en este caso concreto la diferencia recae especialmente sobre el colectivo de jóvenes, que son los últimosque llegan a ocupar el puesto de trabajo, dado que el salario se aplica sobre la fecha de ingreso y, obviamente, se pagará mása los trabajadores mayores al aplicarles un módulo superior por su antigüedad en la empresa.

Abogar por esta tesis, en función de la viabilidad de la empresa o por cualquier otra excusa, es una posición inconstitucionalque tristemente se está perpetrando también en el ámbito del trabajo femenino, donde la mujer recibe un 27% menos que elvarón por la realización de la misma tarea, según señalan rigurosas estadísticas. Sin embargo, hoy por hoy esta diferencia seha erradicado de los convenios colectivos.

El Tribunal Supremo, por tanto, entiende la cláusula que consagra la desigualdad en el pago del salario es discriminatoria yvulnera numerosas normas internacionales y nacionales. Desde la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, queproclamó la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, se han firmado numerosos pactos internacionales -como el ConvenioEuropeo de Derechos Civiles y Políticos- que prohíben cualquier discriminación. Lo mismo podemos decir de las normas de laUnión Europea, y en nuestro país tenemos el artículo 14 de la Constitución Española y los artículos 17 y 35 del Estatuto de losTrabajadores, que preconizan el derecho a una remuneración igual por realizar el mismo trabajo. Un derecho irrenunciable queno permite negociar, ni siquiera colectivamente, una remuneración distinta.
Los tribunales se han pronunciado en este sentido, desestimando la petición de la llamada doble escala salarial, aunque setrate de abaratar costes que permitan la continuidad de la actividad. Estamos en presencia de un acto que incide sobrecolectivos jóvenes y, en otros casos, sobre mujeres trabajadoras.

En Francia, hacia 1989, se crearon los contratos conocidos como de empleo solidario, con la finalidad de mitigar el paro, y conidéntico contenido que el que pretende la doble escala salarial. Según los datos de un gabinete sociológico, no dieron elresultado que se pretendía. El Tribunal de Cuentas también criticó en su día la incorporación de la doble escala salarial.Conviene señalar que con esta clase de prácticas, aunque tengan la intención de luchar contra la exclusión profesional de losmás jóvenes, se corre el riesgo de que llegue a establecerse una sociedad dual que podría extenderse a otros colectivos, comoel de los trabajadores a tiempo parcial. Es una práctica que carece de razones objetivas y razonables y que desfavorece adeterminados grupos frente a los demás trabajadores.